domingo, 25 de noviembre de 2012

Aquella preciosa canción del muchacho Noel

Aquella preciosa canción del muchacho Noel (+ Video)
Noel Nicola
Este viernes que pasó, el programa En el mismo lugar del canal Cubavisión, capitaneado por Jorge Gómez y Juan Pin Vilar, nos dejó de regalo una imagen de Noel Nicola jovencito, con su pelo tan bien acomodado como si al mirarse al espejo hubiera estado pensando, no en una María del Carmen o muchacha de otra denominación cualquiera a quien estaba queriendo gustarle mucho sino en la revisión de imagen que hacen las madres a la hora de salir para la escuela o asistir al cumpleaños de algún amiguito. Era aquel Noel de imagen aniñada pero atronadora fuerza en la voz y la guitarra,  que me salió al paso en la vida después de mucho escuchar a la tía Cuqui diciendo: “deja que escuches a mi sobrino”.
Yo miraba la pantalla de mi televisor este viernes y me moría de alegría por la certeza de estar compartiendo con mucha gente aquella canción de los primeros tiempos donde, desde alguna de esas “esquinas” de su personalidad a las que, genialmente, se refiere Miriam Ramos en el documental de Carlos León dedicado a rendir tributo al inolvidable trovador, no le queda otro remedio que enseñar la parte romántica, extremadamente delicada, del alma que confesaba, en su Son oscuro, haber estado siempre queriendo de esconder.
A lo largo de muchos años, le estuve preguntando por esa pieza, lamentando que se hubiera mantenido inédita. Canción hermosa como de vidrio soplado donde la melodiosidad (si es que esta palabra existe, pues la computadora acaba de subrayármela en rojo) se desborda y donde también la huella de una asimilación del feeling más recalcitrante queda marcada, a las puertas de la última estrofa, en la sucesión de acordes  de un pasaje cromático (como para que no digan).
En los años que vinieron, el muchacho se batió a golpe de guitarra bien tocada y voz vibrante, dejando clara su vocación por encontrar caminos sólidamente asfaltados, recubiertos a veces con baldosas de hierro.  Hicieron su aparición en la escena -seguramente con aire de nocturnidad o a caballo entre el borde de la media tarde y la prima noche– todas las cervezas, todos los cigarros y la alevosía; llegaron los días que el hombre hecho y derecho decide comenzar la jornada pidiendo “café y amor” a boca de jarro, “así como si nada”, armas largas con que abrirse, de manera renovada, al llamado hirviente de la calle.
Suerte que, alguna vez, el muchacho Noel escogió para una aparición en cámara la bella balada que había titulado De cierto modo y que permaneció guardada -si bien en un lugar visible-Ella lo trae de la mano esta vez, con la ternura de una novia de los años; es ella quien se toma la atribución de invitarnos a hacer  memoria. Gloria al trovador y su canción.
Almendares, 25 de noviembre de 2012

De cierto modo

Por Noel Nicola
Murió un amor
y aunque pronto la vida traerá
otro amor
¿qué me puede importar?
la misma vida lo llevará.
Murió un amor.
Me pregunto ahora
¿qué pasará
si el amor era toda verdad,
si era razón de ser?
Ya no te veo más
y así conozco al fin
que vivir no es amar,
al menos no este amor,
que siempre hay algo más
y que puede vivirse.
Murió un amor,
pero veo a unos niños jugar,
pero siento la brisa del mar,
de cierto modo eso es amar.

En Video, Noel Nicola interpreta “De cierto modo”

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